miércoles, 29 de abril de 2015

Los Colores del Cielo



  Habrás oído decir más de una vez que la luz del Sol es blanca. Esto, lo que realmente quiere decir, es que es la suma de todos los colores del espectro visible, aquellos que forman el arcoíris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta (ordenados de una mayor a menor longitud de onda).
 
  Sin embargo, al interactuar con la atmósfera de la Tierra, la luz choca en su camino con las partículas que la componen, principalmente nitrógeno y oxígeno. Dado el tamaño de estas partículas, se produce entonces el denominado “scattering Rayleigh”.

  Según este fenómeno, la probabilidad de dispersión de la luz es mayor cuanto menor es la longitud de onda. Así, mientras los colores rojos y naranjas siguen una trayectoria más o menos recta; los azules y violetas son dispersados en una mayor medida. Este hecho se traduce en el color azul que estamos tan acostumbrados a ver (pues el ojo humano es muy poco sensible al violeta).

 Imagen obtenida de la página web de NOAA Earth System Research Laboratory (http://www.esrl.noaa.gov)

  ¿Y los tonos anaranjados de amaneceres y anocheceres? En ambos momentos del día y dada la posición del Sol, cercana al horizonte, su luz debe atravesar una distancia mucho mayor de la atmósfera. Es por ello que el color azul es tan dispersado que se pierde y apenas llega nada a nuestros ojos. Cosa que, por contra, si hacen el naranja y rojo, responsables de teñir el cielo de esos tonos tan característicos.

 Imagen obtenida de la página web de NOAA Earth System Research Laboratory (http://www.esrl.noaa.gov)